El informe del Cuerpo Médico Forense determinó que Ángel falleció por un edema cerebral producto de traumatismos craneales dirigidos. La Justicia detuvo a la madre y al padrastro, quienes serán imputados por homicidio agravado.
Ángel, el niño de 4 años, falleció en Comodoro Rivadavia a causa de un paro cardiorrespiratorio. Aunque la versión inicial de su madre, Mariela Altamirano, indicaba que el menor se había descompensado mientras dormía y había muerto poco después en el hospital, el informe preliminar del Cuerpo Forense de Chubut descartó esa hipótesis y reveló un escenario de violencia brutal.
La autopsia determinó que la víctima presentaba al menos 20 golpes dirigidos con precisión exclusivamente a la cabeza, sin registrar impactos en el resto del cuerpo. Según los datos forenses a los que accedió el periodista Ignacio González Prieto, estos traumatismos provocaron un edema cerebral hemorrágico generalizado que desencadenó el paro cardiorrespiratorio.
Los especialistas concluyeron que, si bien los golpes no fracturaron huesos, transmitieron una energía demoledora al cerebro que causó una muerte neurológica irreversible. Además, los peritos no descartan un posible mecanismo de asfixia, a pesar de la ausencia de marcas visibles en el cuello.
Frente a la contundencia de la mecánica de la muerte, la cual fuentes del caso definen como una secuencia y no como un hecho aislado, el fiscal general Facundo Oribones y la funcionaria de Fiscalía Diana Guzmán solicitaron la inmediata detención de Altamirano y de su pareja, Michel Kevin González. Ambos enfrentan la acusación de coautores de presunto homicidio agravado por el vínculo, delito que prevé la pena de prisión perpetua.
En paralelo, la investigación reconstruyó un contexto de violencia sostenida en el entorno familiar. González, profesor de taekwondo, posee antecedentes por violencia familiar en la provincia de Córdoba. Por su parte, la madre registra problemas de consumo abusivo de alcohol y testimonios previos que la acusan de agresiones físicas hacia otro hijo. Los investigadores creen que ella no solo conocía la violencia ejercida sobre Ángel, sino que habría participado o permitido la situación.
A este escenario se suma la sospecha de encubrimiento. El abogado Roberto Castillo, representante de Luis López —padre de Ángel—, indicó que los acusados habrían quemado ropa del niño tras su muerte en un intento de desaparecer evidencia clave.
Mientras se aguardan los estudios complementarios que cerrarán el cuadro forense, Altamirano fue trasladada a la comisaría de Rada Tilly y González quedó alojado en la Seccional Mosconi de Kilómetro 3. La hija de la pareja, de seis meses de edad, quedó bajo el resguardo de un familiar y sería trasladada a Córdoba. (Con información de Todo Noticas)